26 de agosto 2026
Introducción
La inteligencia artificial (IA) y la telemedicina han dejado de ser conceptos periféricos para convertirse en herramientas con creciente presencia en los sistemas de salud. En Medicina de Urgencias, donde la toma de decisiones ocurre bajo presión de tiempo, incertidumbre diagnóstica, saturación asistencial y disponibilidad limitada de recursos, su valor potencial reside en apoyar —no sustituir— el razonamiento del profesional. La IA puede analizar grandes volúmenes de datos, reconocer patrones y generar estimaciones de riesgo; la telemedicina, por su parte, permite extender la valoración y el seguimiento más allá del espacio físico del servicio de urgencias [1–3].
El interés actual no debería centrarse únicamente en preguntar si estas tecnologías “funcionan”, sino en determinar en qué pacientes, en qué momento del proceso asistencial y en qué condiciones aportan un beneficio clínicamente relevante. Esta perspectiva es especialmente importante porque un algoritmo con buen desempeño estadístico puede no producir el mismo resultado cuando se integra en un entorno real, con poblaciones distintas, datos incompletos y decisiones que requieren contexto clínico [3,4].
Contenido o desarrollo
Telemedicina: del acceso remoto a la continuidad asistencial
La telemedicina en urgencias comprende el uso de tecnologías de comunicación para evaluación, orientación, interconsulta y seguimiento a distancia. Su expansión se aceleró durante la pandemia por COVID-19, pero su utilidad actual va más allá de aquel contexto. Puede emplearse en triage virtual, valoración inicial de pacientes seleccionados, apoyo especializado en sitios con menor disponibilidad de recursos y seguimiento posterior al egreso. Una revisión sistemática de ensayos clínicos publicada en 2024 encontró que, particularmente en pacientes no críticos, las intervenciones de telemedicina pueden alcanzar alta concordancia con la valoración presencial y favorecer indicadores como tiempos de atención, adherencia y satisfacción; su papel en escenarios de alta gravedad sigue requiriendo mayor evidencia [5].
IA aplicada al triage y la estratificación de riesgo
El triage constituye uno de los escenarios más atractivos para la IA porque combina información estructurada —edad, signos vitales, antecedentes y mecanismo de llegada— con datos clínicos menos estructurados, como el motivo de consulta. Los modelos pueden estimar gravedad, riesgo de hospitalización, necesidad de cuidados críticos o probabilidad de deterioro. Las revisiones recientes muestran resultados prometedores, aunque heterogéneos, y coinciden en que la IA debe utilizarse como apoyo al profesional que realiza el triage, no como un mecanismo autónomo de clasificación [6,7].
Detección de deterioro clínico y sepsis
Otra aplicación relevante es la identificación temprana del paciente que puede deteriorarse durante su estancia. Los algoritmos pueden integrar tendencias de signos vitales, laboratorio y datos de la historia clínica para generar alertas de riesgo. En sepsis, una revisión sistemática y metaanálisis de 2026 que incluyó 36 estudios y 98 modelos encontró un desempeño predictivo global favorable, pero también señaló problemas de heterogeneidad metodológica y validación externa insuficiente. En la práctica, una alerta útil no es la que simplemente “predice” sepsis, sino la que aparece con suficiente anticipación, es interpretable y conduce a una acción clínica apropiada sin incrementar de manera desproporcionada la fatiga por alarmas [8].
Interpretación diagnóstica y apoyo a decisiones
La IA también se utiliza en interpretación de imágenes, electrocardiografía, procesamiento de lenguaje natural y apoyo a decisiones diagnósticas. En urgencias, estas herramientas pueden funcionar como una segunda lectura o un sistema de priorización que señale estudios con hallazgos potencialmente graves. Su mayor valor parece encontrarse en la simbiosis IA–humano: el sistema identifica patrones y procesa información a gran velocidad, mientras el médico integra contexto, exploración física, preferencias del paciente, evolución temporal y consecuencias de cada decisión [3,4].
Herramientas clínicas especializadas frente a modelos de propósito general
No todas las herramientas de IA tienen el mismo propósito ni nivel de validación. Los modelos conversacionales de propósito general pueden ser útiles para tareas de apoyo informativo, síntesis o redacción, pero no deben confundirse con sistemas clínicos entrenados o ajustados para problemas médicos específicos, integrados a datos clínicos y sometidos a evaluación formal. En Medicina de Urgencias, la adopción responsable debería privilegiar soluciones con población objetivo definida, métricas transparentes, validación externa, evaluación prospectiva e integración segura al flujo de trabajo. La pregunta no es si un programa “sabe medicina”, sino si ha demostrado utilidad y seguridad para una decisión concreta en el contexto donde será utilizado.
Predicción de hospitalización, cuidados intensivos y flujo asistencial
Los modelos predictivos pueden anticipar la probabilidad de ingreso hospitalario, transferencia a cuidados intensivos o utilización de recursos. Esta información podría facilitar la gestión de camas y la preparación temprana de recursos en servicios saturados. Sin embargo, el beneficio operativo depende de que la predicción se produzca con anticipación suficiente y de que exista una respuesta organizacional vinculada al resultado. Un modelo aislado, sin un proceso asistencial que actúe sobre su predicción, difícilmente modificará los resultados [4,7].
Seguimiento posterior al egreso
La combinación de telemedicina, dispositivos conectados y sistemas de alerta ofrece una oportunidad para cerrar la brecha entre el alta del servicio de urgencias y la atención subsecuente. En pacientes seleccionados, el seguimiento remoto puede reforzar indicaciones, revisar resultados pendientes, identificar empeoramiento y orientar una reevaluación presencial cuando sea necesaria. La telemedicina debe entenderse como parte de una estrategia integrada y no como sustituto indiscriminado de la exploración física o de la atención presencial [5].
Limitaciones, sesgos y seguridad
Los beneficios potenciales deben analizarse junto con sus riesgos. El sesgo algorítmico puede aparecer cuando los datos de entrenamiento no representan a la población donde se pretende utilizar el modelo. También importan la calidad y completitud de los datos, la deriva del desempeño con el tiempo, la falta de explicabilidad, la privacidad, la ciberseguridad y la posibilidad de recomendaciones incorrectas. Un modelo puede presentar excelentes métricas internas y fallar al cambiar de hospital, población o proceso clínico. Por ello, la validación local, la supervisión continua y la posibilidad de que el médico cuestione o ignore la recomendación son componentes esenciales de seguridad [1,3,4,8].
Implementación: el reto real
La principal barrera no siempre es tecnológica. La interoperabilidad con el expediente clínico electrónico, la conectividad, los costos, la capacitación, la resistencia al cambio y la definición de responsabilidades pueden determinar el éxito o fracaso de una implementación. La educación médica en salud digital debe incluir no sólo el uso de herramientas, sino también comprensión básica de sus limitaciones, interpretación de métricas, sesgos y criterios para reconocer una recomendación poco confiable. La meta no es automatizar al médico de urgencias, sino liberar capacidad cognitiva y operativa para que pueda concentrarse en las decisiones que requieren juicio clínico, comunicación y responsabilidad profesional.
Puntos clave / Perlas clínicas
- La IA en urgencias debe considerarse una herramienta de apoyo a la decisión clínica, no un sustituto del juicio del médico.
- El triage asistido por IA puede ayudar a estimar gravedad, hospitalización y necesidad de cuidados críticos, pero requiere validación local y supervisión humana.
- En sepsis y deterioro clínico, el valor de una alerta depende de su anticipación, precisión y capacidad de generar una acción clínica útil.
- La telemedicina es especialmente útil para pacientes seleccionados, interconsulta, acceso remoto y seguimiento posterior al egreso; no reemplaza la valoración presencial cuando ésta es necesaria.
- Los modelos de propósito general no equivalen a sistemas clínicos especializados y validados.
- Antes de implementar una herramienta deben evaluarse sesgo, calidad de datos, privacidad, ciberseguridad, interoperabilidad y desempeño en la población local.
- La mejor relación futura no será médico contra IA, sino una simbiosis IA–humano en la que la tecnología amplifique, sin desplazar, el razonamiento clínico.
Conclusiones y opiniones
La inteligencia artificial y la telemedicina tienen el potencial de mejorar la eficiencia, el acceso y la seguridad en Medicina de Urgencias, pero su incorporación debe ser selectiva, evaluable y clínicamente dirigida. La evidencia reciente es alentadora en triage, predicción de riesgo, sepsis, diagnóstico asistido y teleatención; al mismo tiempo, persisten limitaciones de validación externa, implementación y generalización que obligan a evitar una adopción acrítica [3–8].
Desde la perspectiva del médico de urgencias, considero que el verdadero cambio no consistirá en delegar decisiones a una máquina, sino en aprender a trabajar con sistemas capaces de procesar información a una velocidad y escala que nosotros no podemos reproducir. La responsabilidad clínica, sin embargo, seguirá requiriendo contexto, experiencia, exploración, comunicación y juicio. La simbiosis IA–humano será útil sólo si mejora decisiones reales y no si añade una nueva capa de ruido tecnológico al servicio.
En nuestros servicios, las posibilidades de implementación dependerán de infraestructura, interoperabilidad, capacitación y gobernanza. Antes de buscar sistemas sofisticados, será necesario definir problemas concretos: ¿queremos disminuir subtriage?, ¿detectar deterioro antes?, ¿anticipar ingresos?, ¿dar seguimiento seguro después del alta? A partir de esa pregunta deben seleccionarse y evaluarse las herramientas. Esta colaboración puede ser el punto de partida para una segunda revisión centrada específicamente en IA aplicada al triage y a la toma de decisiones clínicas, e incluso para proyectos prospectivos que midan su impacto en escenarios reales.
Referencias
- Vearrier L, Derse AR, Basford J, Larkin GL, Moskop JC. Artificial intelligence in emergency medicine: benefits, risks, and recommendations. J Emerg Med. 2022;62(4):492-499.
- Lanzagorta-Ortega D, Carrillo-Pérez DL, Carrillo-Esper R. Inteligencia artificial en medicina: presente y futuro. Gac Med Mex. 2022;158(Suppl 1):17-21.
- Carballo Cardona C, Iglesias Sigüenza A, Deza Palacios R, Soriano Arroyo R, Rodríguez Fuertes P, Tejada Sorados RM, et al. Inteligencia artificial en medicina de urgencias y emergencias: ¿amenaza tecnológica o aliado clínico? Rev Esp Urg Emerg. 2026;5:59-64. doi:10.55633/s3me/REUE040.2025.
- Szymczyk A, Krion R, Krzyzaniak K, Lubian D, Sieminski M. Artificial intelligence in optimizing the functioning of emergency departments: a systematic review of current solutions. Arch Acad Emerg Med. 2024;12(1):e22. doi:10.22037/aaem.v12i1.2110.
- Ahmed AA, Mojiri ME, Daghriri AA, et al. The role of telemedicine in emergency department triage and patient care: a systematic review. Cureus. 2024;16(12):e75505. doi:10.7759/cureus.75505.
- Yi N, Baik D, Baek G. The effects of applying artificial intelligence to triage in the emergency department: a systematic review of prospective studies. J Nurs Scholarsh. 2025;57(1):105-118. doi:10.1111/jnu.13024.
- Da’Costa A, Teke J, Origbo JE, Osonuga A, Egbon E, Olawade DB. AI-driven triage in emergency departments: a review of benefits, challenges, and future directions. Int J Med Inform. 2025;197:105838. doi:10.1016/j.ijmedinf.2025.105838.
- Zhang Y, Kirchler T, Wang AP. Evaluating artificial intelligence for sepsis prediction in emergency departments: a systematic review and meta analysis. J Med Syst. 2026;50(1):49. doi:10.1007/s10916-026-02376-3.
Cite esta colaboración: Jorge Loría Castellanos”Inteligencia artificial y telemedicina en la especialidad de medicina de urgencias”, blog EMergiendo SMME, Agosto 2026. Disponible en: https://emergiendo.org.
Editor revisor: Dr. Manuel Nicanor Caballero Sevilla
Dr. Jorge Loría Castellanos
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Especialista en urgencias, magíster en toxicología, doctor en educación
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Ex jefe de área de la Coordinación de Proyectos Especiales en Salud, IMSS
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Profesor del Centro Anáhuac de Simulación Clínica – Universidad Anáhuac